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MARIEM HASSAN CON LEYOAD (Nubenegra, 2002)
Desde la aparición en mayo del 98 de los discos A pesar de las heridas y Sáhara, tierra mía, Leyoad -el grupo de músicos y cantantes saharauis que llevó a cabo la presentación de aquellos primeros registros en toda Europa- ha ido tomando cuerpo gracias a la presencia en su seno de dos figuras capitales en la música saharaui actual: la cantante Mariem Hassan y el músico y poeta Nayim Alal.
La primera gira europea de Leyoad tuvo lugar en aquel verano y se prolongó hasta bien entrado el otoño. Eran tiempos en los que el referendum (para la autodeterminación de los territorios ocupados) se veía al alcance de la mano. Tanto, que la gira peligraba ante el inminente traslado de la poblacion desde la Hamada argelina al interior del Sáhara Occidental con motivo de la consulta. Cuatro añoss después las cosas en Tindouf siguen igual; es decir, siguen peor.
A pesar del drama que continúa viviendo el pueblo saharaui, sus músicos han estado a la altura de las circunstancias. Salvaguardando una parte importante de su cultura y, a la vez, modernizando la música tradicional -el haul- sin que ésta pierda un ápice de su esencia. Las mujeres saharauis son los pilares sobre los que se asientan los campamentos de refugiados. Ellas mantienen en pie las jaimas, articulan la vida social, crían a los niños, humanizan, en definitiva, un erial hasta el punto que han hecho posible una supervivencia digna durante los 26 años que dura el exilio.
Todo esto se trasluce en las canciones de Leyoad, reflejo de una existencia imposible de asfixiar. En ellas encontramos un buen número de cantos antiguos de medej, en árabe clásico, que nos hablan de las inquietudes espirituales del ser humano. Vienen de lejos y los saharauis acuden a ellos para solazarse. También hay composiciones nuevas de medej, respetando sus reglas, en su mayoría obra de Baba Salama, guitarrista con muchos recursos que posee un conocimiento profundo del haul.
Y están las composiciones de Mariem Hassan, autora de la memorable Canción de la Intifada, que nos obsequia ahora flamantes composiciones entre las que destacan Sáhara neb gija, un brioso alegato sobre su pueblo indómito, y Yasar geidu, una ilusionada explosión de vitalidad desbordante de esperanza. En Mariem Hassan todo es gracia. Su forma de desenvolverse en el escenario es armónica, su baile es delicado y natural, su voz es impresionante.
Y junto a ella, otras mujeres de singular valía. Como Shueta, la más soclicitada para cantar en bodas y otras celebraciones tradicionales. Como Bouba Han, que derrocha simpatía en el cante y en el baile. Como Maga, con un dominio sólido del tebal. Como Tarba Bibo, como Fatata.
Entre los colaboradores masculinos hay que citar a Baba Salama, director musical y guitarrista, Feku guitarrista también, Jalihenna y Hababa, cantantes y, en fin, Nayim Alal, quien no podía faltar.